| El 14 de agosto de 2001, en el Palacio Nacional, la vida del Centro Histórico de la capital del país tomó un nuevo rumbo al instalarse el Consejo Consultivo para el Rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México. Si bien es cierto que se hizo sobre un convenio entre el Gobierno Federal y el del Distrito Federal, lo decisivo fue la participación de la sociedad civil, representada por más de cien profesores universitarios, arquitectos, empresarios, comerciantes, artistas e intelectuales; un grupo de lo más heterogéneo con un propósito común: participar activa y propositivamente en la recuperación integral de las más sobresalientes de las zonas monumentales de México y América Latina.
Para lograr una acción efectiva y coordinada, se nombró un Comité Ejecutivo, con el Ing. Carlos Slim Helú como Presidente, el maestro José E. Iturriaga como Presidente Honorario Vitalicio, además de tres representantes del Ejecutivo Federal, tres del Gobierno del Distrito Federal, el historiador Guillermo Tovar y de Teresa, el cardenal Norberto Rivera Carrera y el periodista Jacobo Zabludovsky.
El Presidente del Comité Ejecutivo del Consejo Consultivo para el Rescate del Centro Histórico, el Ing. Carlos Slim Helú, pronunció las siguientes palabras acerca de la misión del Consejo:
No queremos un Centro Histórico recuperado, restaurado, sin vida, sólo y abandonado. Menos aún una majestuosa y gran pieza de museo llena de fantasmas. Tampoco que lo sintamos ajeno o remoto. Trabajemos para que más gente encuentre en el Centro Histórico un lugar estimulante para trabajar, estudiar, divertirse y vivir.
En el plan de revitalización del Centro Histórico de la Ciudad de México los primeros objetivos fueron ofrecer seguridad, buenos servicios públicos a sus habitantes y a sus visitantes así como mejorar sustancialmente el nivel socioeconómico de sus moradores a través de buena salud, mejor educación y capacitación e integración familiar así como empleo a través de crédito, micro y PYMES y privilegiando a sus habitantes en las ofertas de trabajo para que la gente pueda contar con las condiciones que le aseguren un nivel de vida decoroso, es de particular importancia en el plan. Estos beneficios se traducen en una mejor calidad de vida y una mayor participación de las personas en el desarrollo y la recuperación del Centro Histórico, cuidando de las obras materiales que son el escenario de sus vidas.
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Foto Cocoa Studio, Mario Castillo Hidalgo
Para satisfacer esta legítima aspiración, se pusieron en marcha un conjunto de programas sociales, económicos, de salud, educativos y culturales para quienes habitan y trabajan en el Centro Histórico, para proporcionar más y mejores servicios de salud y nutrición, contribuir a elevar los niveles educativos, generar nuevas fuentes de trabajo y promover el autoempleo. La Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, A.C., fue fundada un año después, en el 2002, para llevar a cabo estas acciones con el apoyo económico de la Fundación Telmex. En los últimos diez años la Fundación, junto con otras empresas e instituciones de Grupo Carso - como la Inmobiliaria del Centro Histórico, la Fundación Telmex y la Fundación Carlos Slim- ha implementado acciones que resultaron en la creación de empleo, la mejora de espacios públicos, más seguridad, más y mejores servicios de salud y una oferta cultural atractiva.
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